miércoles, 15 de julio de 2009

La muerte de los sueños

"No otra vez". Pensó el joven. Un escalofrio recorría nuevamente su cuerpo al ver ese maldito reloj pegado frente suyo, a la enfermera con cara de idiota diciendole que no podía entrar, las personas que conocía tan bien y que veía sólo una vez al año. Todo eso lo traumaba y le provocaba un frio dolor.
Te dije que no puedes entrar- dijo la enfermera- No sin el consentimiento de un adulto.
Un adulto?¿Es imbecil o qué? ¡¡¡Tengo 20!!!- Dijo el joven, pero sabía que en esa parte onirica de un inconsciente muy consciente no tenía esa edad. Era un simple niño de 13 años, un simple y normal niño de 13 años.
No tengo tiempo para tus juegos, niñito. Vete, el horario de visita se acabo. Dijo la estupida enfermera y se alejo dandole la espalda. ¿Por qué los adultos son tan faltos de educacion con los que les piden educacion?¿Acaso no saben que eso se les va a devolver?
El NIÑO se quedó estatico, inerte como las muchas siluetas que parecian no tener rostro a su lado. Miró el reloj, las 8:53, faltaban sólo 16 minutos. Quería hacer algo, debía hacerlo.
Se escondió entre unos paquetes que decian el nombre de ella. Si decia que le traia unos regalos lo dejarian pasar, estaba seguro. Agarró los paquetes y comenzó a caminar, primero encorvado y luego derecho para que no sospecharan nada. Hace demasiado tiempo que no hacia eso, entrar en un lugar que no estaba permitido, tomar algo que no era suyo, pero antes lo hacía como un simple pasatiempo de niños, ahora era de vida o muerte...literalmente.
Esta escena la conocía tan bien. Un hombre quejandose de su dolor de espalda, un niño llorando por alguna estupides, una enfermera mirandolo, él corriendo, soltando todos los paquetes para poder correr mejor, pero su redondo cuerpo no le permitía correr más rapido que una flacuchenta mujer.
¡¡¡Te dije que no aparecieras por aqui!!!!.
Déjeme, no me queda mucho tiempo. Estaba desesperado, ese maldito reloj no paraba, sólo 8 minutos...!!!!siete ahora¡¡¡¡
Tenía que hacer algo,era el momento. Golpeó con todas sus fuerzas a la maldita enfermera, alguna vez la volveria a ver y le diria a sus amigos que la mataran, pero ahora no era el momento. Se soltó de ella y corrió lo más que pudo. 243, 245, 247 sólo faltaban tres habitaciones y la vería. Volió a mirar el reloj, 2 minutos, corrio y empujo la puerta. No le importaba que los demas despertaran, despues de todo esto era mucho más importante que todas las vidas de ese hospital.
¿Juan? ¿Que haces aqui?- Era hermosa, tal como la recordaba, con su pelo oscuro y su cara blanca, demasiado en un principio para él, su cuerpo flaco, pero más hermoso que el de la enfermera saltaba de...¿emocion?¿rabia?¿alegria?¿tristeza? nunca lo sabria...
Per...perdoname ....po...r lo ...que dij...e ay...er- Respondio el gordito niño jadeando
Claro que si, pero con una condición- Dijo mientras se ponía más y más blanca. Las lagrimas corrian por sus mejillas y por las del niño.
Si, pero rapido, no hay mucho tiempo. El reloj de la habitacion ya daba la hora en la que no podrian hablar más, nunca más.
So....n...rie...- Dijo la muchachita entre gritos ahogado que nadie podría parar. Sus temblores dieron paso a las combulsiones y estas a las enfermeras y doctores que llegaban dando empujones al enano obeso que nadie se percató que estaba ahi, nadie excepto la efermera.
Mira lo que has hecho, te dije que no podía entrar...-las palabras no llegaban a entrar en su cabeza, lo unico que recordaria de esos horribles 7 minutos serían los gritos ahogados de ella y las lagrimas que salian de sus inertes ojos mirando a la nada...
Hora del deseso...21:09- fue lo unico que volvió a oir de parte de un médico

....
La melodía de todos los dias golpeó en sus oidos, pero está vez de una manera distinta, más incipida, como lo sería todo ese dia y quizas la semana.
Ahora el JOVEN recordaba por que no le gusta dormir demasiado tiempo.

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